¿Y si bailamos con la vida?
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¿Y si bailamos con la vida?

Después del último post con tanta carga emocional y de un tema inmensamente triste como la muerte, hoy no tenía muy claro de que iba a tratar  este artículo.

Ha sido justo al pensarlo y notar la pérdida cuando lo he tenido claro: estamos aquí de paso y además nadie sabe cuándo le va a tocar abandonar este don tan preciado que es la vida.

Por esa poderosa razón pienso con más fuerza que nunca que hay que celebrar y agradecer cada día la suerte de estar aquí.

Normalmente, en mis publicaciones y en mí día a día hago mención y práctico la vida de esa forma y reconozco que cuanto más lo hago así, mejor me siento conmigo misma y con todos los demás.

Hace un momento, cuando me encontraba en estos pensamientos, me he encontrado de repente con este vídeo, dejándome claro  que el baile era el tema ideal para hoy.

Cuando he visto a todos estos papis con sus niños bailando, con tanta marcha, gracia y serenidad la sonrisa se ha instalado en mí y todavía no se me ha borrado. Cuando vuelvo a pensar en ellos, regresan las carcajadas y con ellas, todos los sentimientos cargados de energía positiva. ¡Ellos bailan con la vida!

Siempre me ha gustado el baile y cada vez descubro más sobre sus beneficios. Entre otros activa la circulación sanguínea, reduce el estrés, aumenta la elasticidad de las articulaciones y un largo etc

Por estos factores fundamentales para la salud y la ayuda para quemar calorías  ya sería interesante empezar a practicarlo. Sin embargo la parte protagonista para mi, es sin duda la emocional y todo lo que conlleva.

En la mayoría de mis cursos de Inteligencia Emocional comenzamos la jornada bailando. Las caras que ponen algunos de los participantes son de terror (entre otras cosas…) y sobre todo me miran con cara de: “Ésta está completamente loca”

Después les explico todos los beneficios de bailar y de empezar el día con motivación.

Es entonces cuando les invito a reflexionar sobre que les hizo no bailar o pensar que eso es una tontería. Desde luego respeto de la misma manera a los que así lo piensa. Por fortuna,  mi trabajo va más allá, y es conducir al auto conocimiento y que cada uno conozca las razones que le llevan a comportarse así.

Normalmente, no son más que prejuicios, miedo al ridículo, vergüenza, sentimientos de inferioridad, auto críticas  o críticas a lo desconocido o ajustes de contexto. ¿Qué harías tú en esa situación?

El mensaje no es otro que actitud, da igual que sea en un curso o en cualquier otro momento de tu vida en el que te encuentres para aprender y experimentar, no tengas miedo, no por eso, por favor.

Baila, salta, canta o haz cualquier cosa con la que disfrutes sin miedo a nada, te sentirás libre y mucho más vivo. Deja de pensar si es lo correcto o peor aún, en el que dirán y disfrutemos de la vida sin más.

Ten presente que “ahora” es el momento perfecto. Desgraciadamente no seremos nosotros los que decidiremos cuando marchar.

Y recuerda, sobre todo y siempre…Sonríe

 

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