¿Zona de confort o zona conocida y de la que da mucha pereza salir?
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¿Zona de confort o zona conocida? Atrévete y da el salto de una vez.

 

Durante esta semana he conocido bastantes personas y he hablado con otras tantas, que ya conocía, con un denominador común: su creencia de que no pueden cambiar. Estas personas representan un alto porcentaje en nuestra sociedad. Tienen algo más igual: se encuentran en la famosa Zona de Confort ¿o podemos decir mejor zona conocida?Todos hemos estado en ella alguna vez. La diferencia es que a algunos nos parece más divertido y fácil salir que a otros.

Confort, cuyo significado es confortable o cómodo, da nombre a esta zona en la que nos encontramos cuando decimos cosas tan escuchadas por todos como:” ¡Vamos tirando!”,” ¡no me puedo quejar!” , “no me gusta nada mi trabajo pero “¿dónde voy a ir con la que está cayendo?”, “¡yo soy así y así seguiré!, “yo eso no lo puedo cambiar, es imposible” o una de mis favoritas:” ¡prefiero quedarme como estoy no vaya a ser peor, tampoco estoy tan mal!”

Me imagino que habrás reconocido alguna de estas frases como tuyas o, por lo menos te habrás visto rodeado por ellas en alguna ocasión que otra.

Hace tiempo leí una definición extraoficial, que me encantó, sobre la zona de confort que decía lo siguiente:

“Aparente estado de comodidad que te lleva a la muerte en vida. Justificación perfecta para no hacer , no creer, no arriesgarse y no vivir”

Además, hoy he vivido una mágica coincidencia. Cuando me disponía hace un momento a escribir éste artículo sobre la zona de confort, un compañero ha mandado un mensaje a uno de mis grupos con una maravilloso poema de la escritora brasileña Martha Madeiros, de la que extraigo a continuación algunas estrofas desordenadas, obra que además, te invito a leerla entera cuando puedas:

“Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos,quien no cambia de marca, no arriesga vestir  un color nuevo y no le habla a quien no conoce.

Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien o encuentra gracia en sí mismo.

Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar.

Muere lentamente quien pasa los días quejándose de su mala suerte  o de la lluvia incesante.”

Si piensas, después de leer hasta aquí, que te encuentras en tu zona de confort tengo una buena noticia para ti. Sólo tú eres el responsable de cambiar esa zona de supuesta comodidad por otra en la que realmente quieras estar. Si estás decidido y quieres cambiar alguna faceta de tu vida en la que no te encuentras realizado, este es el momento.

Si amigo lector, el momento es ahora porque si empiezas a pensar en lo que quieres cambiar, al mismo tiempo que dices lo de siempre como por ejemplo: “¡El lunes empiezo!” o “me voy a esperar mejor a que…”(infinidad de excusas llenarán esos puntos suspensivos), entonces,-tengo una mala noticia para ti: no lo harás. Seguirás como hasta ahora, con exactamente los mismos resultados y por una sencilla razón: estás haciendo lo de siempre.

Por eso, me gustaría que vieras este vídeo en el que se explica de una forma muy sencilla y divertida  las fases por las que pasas desde que decides cambiar hasta que lo consigues. Cuando llegue tu momento y te decidas a hacerlo, acuérdate de tomarte con humor  la zona de pánico. Te ayudará ponerte en modo de aprendizaje para disfrutar del camino y visualizar la zona mágica en la que te sentirás genial por haberlo conseguido. En ese momento estarás deseando pensar otra área de mejora y empezar de nuevo para seguir creciendo.

Empieza por revisar y pensar en pequeñas acciones que te ayudaran a conseguir lo que quieres lograr. Hazlo poco a poco e intenta mantener un nuevo hábito durante 21 días aunque sea poco tiempo el que dediques cada día a esa actividad. Lo importante es la constancia. Es mejor, por ejemplo, que te comprometas a leer 5 minutos al día y lo mantengas en el tiempo que querer leer 1 hora al día  y no persista ni 3 días consecutivos. Si empiezas a dar estos simples pasos, antes de lo que crees verás los resultados. ¡Ánimo y a por ello!

Si en el camino te sientes perdido, no temas, es normal, y, si lo necesitas, estaré aquí para ayudarte aunque solo tú lo podrás.

Y recuerda, sobre todo y siempre…Sonríe

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